jueves, 4 de marzo de 2010

Decraracion del Movimiento Patriotico Manuel Rodriguez






El 04 de marzo a las 21:20



En el mundo privado reina el interés particular de los empresarios, el interés de lucro, como ha quedado también demostrado con los “chanchullos” de las constructoras, que por ahorrase algunos pesos y elevar sus ganancias, han construido decenas de edificios pésimos, que se derrumbaron o están por derrumbarse, con el costo en vidas y económicos para el país.




No hay ley adecuada de control de calidad, no existe voluntad de control, todo es un lucro criminal.




7.- Los Rodriguistas exigimos que el pueblo:Conozca la verdad de lo ocurrido, y los responsables de todas las negligencias.Conozca cuántas vidas pudieron salvarse si se hubiera actuado bien.Conozca cuántos son los muertos y los desaparecidos reales.Conozca las responsabilidades del sector privado en la catástrofe, con nombre y apellido.Conozca y participe en los futuros planes para evitar que esta situación de negligencias criminales vuelva a ocurrir.




8.- Los rodriguistas proponemos:




Que las organizaciones sociales, de trabajadores, estudiantes y pobladores, asuman un papel protagónico, en las soluciones sociales.




La autogestión y control en muchos temas aparece como la solución más razonable y segura para la comunidad.




Son los pobladores, los trabajadores, quienes deben canalizar y controlar la ayuda solidaria que la comunidad internacional y el conjunto del pueblo de Chile brindará.




Que se consolide el nivel de organización y control poblacional, alcanzado en los barrios populares, donde se desarrollen las soluciones colectivas, como comedores populares, niveles de defensa, trabajos comunitarios, salud barrial y otras iniciativas que impliquen la acción colectiva solidaria y no individual consumista.




Que los trabajadores, asuman al menos el control productivo de las empresas que no funcionan o estarán en reconstrucción.




Que el Estado apoye estas iniciativas económicas. Formar cooperativas de auto-construcción, que además sirvan como generación de empleos y control directo de la calidad de las construcciones.




Que el pueblo exija juicio y castigo a todos los responsables, empezando por la Presidenta Bachelet, los altos mandos de la Fuerzas Armadas, las empresas de telecomunicaciones, de construcción y todos aquellos que son culpables de la muerte de muchos chilenos.






Finalmente los Rodriguistas creemos que hoy mas que nunca se necesita del protagonismo y organización popular, para enfrentar esta desgracia. Se necesita que la izquierda se coordine y levante organización, denuncias y propuestas.




Humildemente nos ponemos en esa tarea.




Saludamos la solidaridad internacional, especialmente del pueblo Boliviano, Cubano, Venezolano, que junto a otros pueblos han traído médicos, medicinas, agua y tecnología adecuada para el pueblo chileno.




Saludamos los movimientos solidarios, de carácter autónomo, no asistencialista, no institucionalizado, que se están generando bajo la idea del colectivismo y la solidaridad de pueblo a pueblo.“Como siempre en la desgracia, ahora mas que nunca, es hora que el poder popular se exprese.”




¡¡AUN TENEMOS PATRIA CIUDADANOS¡¡




Dirección NacionalMovimiento Patriótico Manuel Rodríguez.






SANTIAGO, Martes 3 de Marzo 2010.

domingo, 31 de enero de 2010

ayer en la CUT






















Ayer en la CUT y en medio de apretones de manos, Abrazos, y Besos a las compañeras fueron llegando nuestros hermanos fugados (bueno los que pudieron asistir) se encontreron el Osito, marco riquelme, el compañero Alfaro, el Chinito Gonzales, Raul Blanchet, Jorge Martin Martinez, y otros seis compañeros de los que no recuerdo sus nombres. ademas de algunos de los compañeros y compañeras que protegieron a nuestros hermanos en sus casa con comida y alojamiento mientras los "CHANCHOS" movian tierra y cielo intentando recapturar a los Rodriguistas que se habian tomado la libertad bien merecida. mucho tiempo de escabar con cucharas y cuchilos, muchos esfuerzos coronados con la libertad Digna de luchadores por "Una Patria Justa Y Digna". en ese tunel quedaban los esfuerzos de meses de todos los hermanos fugados pero tambien de un conjunto de ChilEnas y Chilenos que hicieron posible la fuga porque bien lo sabemos las y los Rodriguistas que NADA se puede sin el Pueblo, y solo Con el pueblo se puede TODO. hoy veiNte años mas viejos volvian a juntarse y recordar los oscuros años en las Masmorras de la dictadura solo habian sonrisas y alegria. luego de los saludos correspondientes y cuando nuestros hermanos estaban en el escenario reCibiendo el aplauso de los asistentes recibimos el saludo de nuestro hermano Miguel Montecinos desde el extranjero ademas de el saludo de Rafael Pascual tambien en el extranjero es que esta DEMOCREDURA AUN TIENE CHILENOS EN EL EXILIO. los mandaron lejos pensando que solo asi terminarian con sus ideas libertarias pero como lo demostraron nuestros hermanos presentes y Miguel y Rafael el el extranjero los Rodriguistas "NO SOLTAREMOS NI LA PLUMA NI LA ESPADA NUENTRAS NUESTROS HERMANOS NO SE SATISFAGAN CONDIGNAMENTE". AYER EL SALON DE LA CUT SE LLENO DE RODRIGUISTAS ESTUVIERON NUESTROS HERMANOS CAIDOS EN SEPTIEMBRE, NUESTROS CAIDOS EN "CORPUS CRISTI" TODOS Y CADA UNO DE LAS Y LOS RODRIGUISTAS QUE ENTREGARON LA VIDA POR UNA SOCIEDAD CON JUSTICIA SOCIAL. Y LAS NUEVAS GENERACIONES DE RODRIGUISTAS COMPARTIMOS CON ELLOS Y SUPIMOS QUE AUNQUE NO VIVIMOS LOS NEGROS Y DUROS DIAS DE LA DICTADURA EN LA LUCHA POR VERDAD PLENA Y VERDADERA JUSTICIA TODOS. SOMOS HERMANOS. AYER REIVINDICAMOS TODAS LAS ACCIONES HECHAS POR EL FRENTE PATRIOTICO MANUEL RODRIGUEZ Y DECIMOS LLENOS DE CONVICCION "LAS VOLVERIAMOS A HACER SI ESTO FUESE NECESARIO. NADA ESTA OLVIDADO, NADIE ESTA OLVIDADO. AYER FUE UNA GRAN JORNADA QUE SIRVIO PARA REENCONTRARNOS Y DISFRUTAR DE UNA ALEGRIA QUE BIEN MERECIDA LA TIENEN NUESTROS HERMANOS Y HERMANAS Y COMO DIJO UN COMPAÑERO LOS RODRIGUISTAS LE "HICIMOS UN GRAN OYO A LA DICTADURA" SALUDOS HERMANAS Y HERMANOS QUE LA ALEGRIA REBELDE ESTE SIEMPRE PRESENTE EN TODOS NOSOTROS PORQUE "POR LA ALEGRIA LUCHAMOS, POR LA ALEGRIA VAMOS AL COMBATE, Y SI ES NECESARIO POR LA ALEGRIA MORIREMOS






"HONOR Y GLORIA A TODAS Y TODOS LOS LUCHADORES CAIDOS EN DICTADURA Y EN LOS GOBIERNOS DE LA CONCERTACION" HONOR Y GLORIA A TODOS LOS RODRIGUISTAS CAIDOS"



¡ POR LA PATRIA...VENCEREMOS, IMPUNIDAD....JAMAS !






Unidad "Mauricio gomez Lira"



MPMR

La violencia política













La violencia politica
No se puede entender el problema de la violencia política sin conceptuar a la política como la organización y aplicación sistemática de determinadas relaciones de poder, como la articulación de un conjunto de medios para la consecución y la preservación de éste. La política organiza el poder, le otorga forma estatal y viabiliza un proyecto socioeconómico de clase. En este marco, la violencia es parte activa de la estructura social, no es sólo un instrumento o medio de lucha, sino sobre todo un modo de conflicto.
El surgimiento de la violencia política está estrechamente vinculado al desarrollo de la propiedad privada, y es sólo en el transcurso de la consolidación histórica de ésta, que la violencia se transforma en manifestación específica de poder social. En otras palabras, posee una base material concreta y no es una constante histórica, por lo tanto es factible su desaparición en una fase superior del desarrollo humano, cuando sea eliminado todo tipo de explotación pues como señalara Engels: “para el poder, la violencia, no es más que el medio, mientras que la ventaja económica es el fin”. Cuando la ventaja económica, la ganancia, deje de ser la principal motivación de la producción material, cuando el fin de la actividad económica sea la satisfacción de las necesidades del hombre, y no el mero lucro, allí se crearán las condiciones básicas para la extinción definitiva de la violencia política. No obstante, esta posibilidad histórica se vislumbra lejana, y la violencia continúa siendo componente central de todo el sistema de dominación. De allí que la clase en el poder requiera a todo nivel de estructuras que le permitan organizar el control social, minimizar los riesgos de un cuestionamiento revolucionario de la sociedad, y garantizar las condiciones para la reproducción ampliada del poder y del sistema en su conjunto. En esto el Estado desempeña un rol crucial. Estado y violencia políticaEl principal organizador y concentrador de la violencia estructural es el Estado, de manera que cualquier intento por legitimar y justificar la violencia ejercida por la clase en el poder, pasa por legitimar el Estado. El objetivo básico que se persigue es despolitizar, des-ideologizar y neutralizar el Estado, presentarlo como el sintetizador del bien común, garante de la ley y el orden. Para ello es imperativo la imposición de una visión histórica de la naturaleza humana, la sociedad y elaborando, simultáneamente, conceptos abstractos de nación, interés nacional, estabilidad y paz social.Este tipo de Estado se justificará por el posible caos que devendría en la sociedad humana por el hecho de su inexistencia. Fenómeno que hace más de tres siglos ya debatían los grandes pensadores filósofos y políticos. Según esta corriente teórica -que de una u otra forma sigue vigente- la naturaleza humana es esencialmente egoísta y utilitaria, cada ser lucha por su propia subsistencia, por la satisfacción de sus propios intereses, lo que inevitablemente le lleva a la confrontación permanente con otros seres humanos. Esta situación es la que Hobbes (2) describiera como la guerra de todos contra todos. Situación superable sólo con apego a un ente no-utilitario, a un órgano que no buscase la satisfacción de intereses particulares, sino que comunes, generales. De allí surge la noción básica y la materialización del concepto del Estado actual como el único capaz de imponer el orden en medio del caos natural. Es decir, ser un administrador neutro del conflicto social. Dicha tesis amerita al menos dos consideraciones. En primer lugar, la naturaleza humana no es egoísta, ni altruista, ni agresiva ni pacífica, ni buena ni mala en si misma, sino que simplemente sintetiza el sistema de relaciones sociales prevaleciente en un momento histórico determinado. La esencia humana en abstracto no existe, esta es concreta y, por sobre todo, dinámica, cambiante, de modo que la hipótesis de una situación natural de guerra permanente solo sirve para justificar la creación y consolidación de un complejo aparato de dominación de clase como es el Estado, además de proyectar la idea de la imposibilidad de transformar el sistema o luchar por una sociedad igualitaria, puesto que el ser humano sería individualista y egoísta en esencia y jamás podría cambiar. En segundo lugar, es necesario puntualizar que el Estado no es un ente que está por sobre las clases y la sociedad. Ninguna institución es neutra o poseedora de poder propio, más bien expresa poder social de clase. Es por ello que conceptos y prácticas tales como orden, legalidad, estabilidad, paz social, civilismo, etc., son de carácter tan determinado; la sociedad virtual no existe, ni ha existido, solo existe la sociedad históricamente concreta, de manera que el orden y la estabilidad que se defiende hoy, es el orden y la estabilidad del neoliberalismo. El Estado no es ningún sintetizador del bien común y del interés de un país, sino que de violencia política y, por consiguiente, de poder de un sector de la sociedad sobre otro. La dimensión ideológica de la violenciaHistóricamente a través de diversos medios de socialización -la estructura educacional, los medios de comunicación, entre otros-, la clase dominante ha ido configurando un sistema de valores, normas, conceptos y categorías tendientes a justificar su dominio: su preponderancia monopólica a regir los destinos de la humanidad, sus instancias de organización y la vida de los individuos. Medios entre los cuales la autentificación del uso de la violencia en sus diferentes formas por parte del Estado, su institucionalidad, sus fuerzas armadas y policiales, han sido una constante. Esta manipulación ideológica se ha sostenido en tres ejes esenciales: a) Ocultar la violencia estructural propiamente tal. b) Legitimar la represión institucional. c) Deslegitimar toda violencia social contra el sistema.
La violencia es inherente a una estructura social injusta, a un orden social basado en la explotación del trabajo por el capital, en la exclusión y marginación económica, social y cultural de vastos sectores de la sociedad. De hecho la violencia no se reduce únicamente a su manifestación más ostensible, a su forma represiva. Esta última es sólo una vía que permite mantener maniobrando y desarrollándose a la violencia estructural en su conjunto, al capitalismo. Es por ello que Marx y Engels señalaron la existencia de un virtual estado de guerra entre patrones y trabajadores (3), en otras palabras, criticaban la influencia de la violencia económica y de cómo ésta se reproduce a través de todo el sistema consolidándose como violencia estructural. Mas este modo de abordar el problema no es prerrogativa exclusiva de los clásicos del Marxismo, también -y básicamente a partir de la encíclica Populorum Progressio- la Iglesia Católica, en particular el Movimiento de la Teología de la Liberación, manifestó sin ambigüedad, que a la violencia originaria, raíz y principio de todas las demás violencias sociales, es la llamada violencia estructural, la injusticia de las estructuras sociales, sancionada por un orden legal injusto y orden cultural ideologizado, que como tales constituyen la institucionalización de la injusticia (4).El ocultamiento de la violencia estructural requiere imponer la idea de la libertad del individuo, de la igualdad de oportunidades, de los beneficios de un mercado abierto a la libre competencia. El esquema de valores imperantes reproduce sistemáticamente la idea de que los pobres, los marginados, son tales sólo debido a la mala suerte de haber nacido pobres o a su propia impericia, a su falta de creatividad y esfuerzos personales. Entonces la injusticia no es tal, pues las naturales diferencias sociales no son más que el resultado de las leyes de funcionamiento del mercado, leyes, que según se argumenta, no responden a los intereses de nadie en particular. Obviamente entonces, al negarse la injusticia social, se está negando también la violencia estructural. Bajo este marco conceptual surgen las nociones de violencia directa (represiva) y violencia indirecta (estructural). Donde producto de la manipulación y desinformación ideológica, se tiende adscribir un carácter significativamente más negativo a la violencia directa que a la indirecta; se condena el destrozo de la propiedad pública y privada, un secuestro, un atentado, pero no ocurre lo mismo con la miseria, la pobreza, la carencia de vivienda o salud. O, dicho de otra manera, se considera social y culturalmente peor, matar que dejar morir. La clase en el poder juega con la sicología de las personas, con sus emociones y decepciones, a fin de encauzar cualquier signo de descontento, diluir y desviar la atención del impacto de cualquier violencia estructural. Junto con la legitimación ideológica y política de la existencia y el recurso de las distintas formas de coacción, se deslegitima todo intento de organización popular de la violencia. A pesar que en los discursos oficialistas es frecuente la condena de la violencia “venga de donde venga”, en la práctica se busca neutralizar o desarticular únicamente su desarrollo en la base, su forma auto-defensiva u ofensiva, especialmente aquella que se puede erigir como alternativa de lucha política, militar o social. En consecuencia, la naturaleza clasista del proceso en marcha instituye que la violencia ejercida por el sistema es positiva y necesaria. Es decir, toda consideración moral acerca de la violencia política, tiene que ver con el sistema de valores que éste estime necesario para lograr la estabilidad del mismo. Por eso se critica el uso de la violencia en política, en la misma medida que se crean organismos de seguridad y de lucha antisubversiva, y aumentan los presupuestos de las fuerzas armadas y de orden. Así se ha ido estableciendo una relación arbitraria entre democracia y paz por un lado y cambio y violencia por otro. En este contexto ideológico es que surge una inevitable interrogante: ¿Existe una forma ética de ejercer la violencia? Está claro que de aceptarse el sistema de valores imperantes, como el único referente para medir lo positivo o lo negativo, lo bueno y lo malo del recurso de la violencia, la conclusión será siempre la misma: la violencia ejercida por la base social será siempre reprobable. Sin embargo, si ponemos el punto del análisis en otro ámbito, si logramos trascender el límite de la moral general y vaga para reconstruir desde el pueblo -los verdaderamente afectados por ésta-, valores morales y nociones éticas que expresen la necesidad histórica del cambio social, y muy especialmente, que desmitifique el uso de la violencia por parte de las masas, ubicándola en su justo contexto como fenómeno socio-político, el centro del problema cambia: La violencia es moralmente válida y políticamente viable, en la medida que se corresponde con la dirección principal del movimiento histórico, al cambio social necesario para erradicar primero parcial y luego definitivamente la violencia estructural creada por el sistema capitalista.La forma ética de ejercer la violencia está en ponerla al servicio de las mayorías populares, al servicio del cambio social y de la dignidad humana.La violencia revolucionaria es una forma específica de manifestación ética, pues ésta no persigue la destrucción del ser humano y su entorno, ni su sometimiento, sino que es un período muy breve de la actividad por las transformaciones, sólo un momento histórico; no es un fin sino uno de los medios disponibles para desplegar la multifacética lucha por el poder popular.
La violencia revolucionaria tiene un rango cualitativo, destruye para construir un sistema justo que nos encamine hacia una nueva sociedad. La violencia militarLa violencia militar es una expresión particular de la violencia política que se estructura en forma de doctrina y se organiza como cuerpo armado. Ninguna doctrina militar es neutral, más bien condensa la idea militar estratégica de quien la ejerce. En el caso específico de los países latinoamericanos, por parte del poder imperante, aún prevalece en la región la Doctrina de Seguridad Nacional, que con la entrada en escena de las democracias protegidas ha tendido en nuestros países hacia lo que hoy se conoce como “seguridad ciudadana”. La DSN en Chile como apreciación básica de cualquier futura guerra, partió a fines de los 70 manejando tres hipótesis de conflicto: en el sur con Argentina, en el norte con Perú y Bolivia, y en el frente interno, donde definitivamente se puso el mayor énfasis. Lógicamente, la definición de frente interno conlleva la necesidad de organizar la represión dentro de nuestras fronteras y la voluntad de neutralizar o exterminar a un enemigo (el enemigo interno). Es decir, el desarrollo de la violencia en términos específicos y no genéricos como se expresaba en la idea de “todos contra todos”; más bien la guerra de las FFAA como instrumento político de la clase dominante contra el pueblo como sucedió tan explícitamente durante la dictadura. Sin embargo, junto con el proceso de transformaciones que ha vivido Chile luego del cambio pactado de un gobierno militar a uno civil dentro del mismo sistema, esta visión aún es compartida entre los diferentes actores políticos involucrados en dicho pacto. Diferencias más diferencias menos, en la lucha contra el enemigo interno, “el terrorismo”, están comprometidos todos quienes participan del poder (gobierno, oposición, FFAA, Iglesia). Entonces, no es correcto incluso desde éste punto de vista, hacer una división tan categórica y definitiva entre lo político y lo militar, puesto que en la práctica ambos se siguen conjugando a través del accionar del Estado y de sus instrumentos armados y no armados. La violencia militar adquiere también diferentes formas, puede ser central o periférica en un momento histórico determinado, pero en lo fundamental, está siempre presente en forma de una estrategia militar para la obtención o la defensa del poder. Por último, y obstante la condena a la violencia en general por “inhumana y anticristiana”, ante situaciones concretas de guerras o conflictos internos, la clase gobernante no sólo defiende moral y políticamente la violencia, sino que además es la primera en unirse para regular las formas de ejercerla y premiar a los agentes que se destacan en el ejercicio de ésta. De otra forma no se explicarían las convenciones internacionales que norman las guerras, los conceptos de valor y heroísmo, instituciones tales como las condecoraciones al mérito, pensiones específicas, etc. CONCLUSIONESLa violencia no se puede separar de la política y no es sólo un instrumento auxiliar al cual se recurre en momentos de crisis. La lógica definición luego de constatarse esta realidad objetiva, es que toda propuesta política debe, ineludiblemente, contener el factor violencia como una de las posibilidades históricas, especialmente la revolucionaria. Y es más, debe contar con una política y una estrategia militar capaz de disputar el poder. Entonces, podría existir un amplio debate acerca del contenido y la forma que definen su implementación, pero no sobre la necesidad de su existencia. La violencia política no se reduce a su expresión militar, aunque ésta es su manifestación más ostensible, es por sobre todo una relación de poder, una estructura históricamente objetiva, la cual debe ser enfrentada tanto en el terreno material como en el político e ideológico, pues es un fenómeno multidimensional. Notas: 1. Engels F. « Anti Duhring ». Editorial Grijalbo S.A. México D.F.- México 1981, pp. 152-153. 2. Hobbes T. Pensador inglés (1588-1679), cuya obra principal, “Leviatán”, sintetiza toda la teoría política del siglo XVII. 3. Ver por ejemplo, Engels: “La condición de la clase obrera en Inglaterra”, 1844.4. Ellacura Ignacio S. J: “Trabajo no-violento por la paz y violencia liberadora”. Revista Reflexión y Liberación, año 1, vol. 4, dic-febrero 1990. Stgo. Chile; p. 6.

Desde tiempos inmemoriales la parte dominante de una sociedad tal, a impuesto su poder y sus normas a base del miedo. Ya sea este, de forma sutil, por medio de leyes elegidas y creadas de forma democrática o por medio de acciones concretamente violentas como el uso de la represión y efectos constitucionales hechos exclusivamente para la represión de organismos sociales discordantes con la política castrista. No solo frente a los anarkistas, sino frente al pueblo en general, cada vez que han habido situaciones de conflicto entre las políticas gobernantes y las políticas obreras se recurre al miedo por parte de los patrones o las fuerzas de seguridad para amedrentar la iniciativa de pelear los derechos que como trabajadores ( o sencillamente por derecho propio ) les corresponde a tales y tales personas. Es así como empiezan las amenazas de despido, la creación ( y restauración hace un tiempo ) de la ley de detención por sospecha, las leyes sindicales ( que impide la organización de sindicatos de más de cierto numero de trabajadores y la creación de mas de un sindicato en torno a una sección de la empresa) y laborales, los mecanismos de seguridad inmersos en las empresas y en las vías publicas, el amedrentamiento hacia los participantes de las huelgas ( tanto físicos como psicológicos), etc. todo en torno a una simple respuesta: “ la mejor forma de mantener a la gente tranquila es por medio de amenazas; si se mantiene un constante estado de inseguridad se consigue a la vez la no confabulación por parte de los trabajadores por miedo a perder sus empleos”, esto es algo que bien saben la mayoría de las personas que tienen gente a su cargo o que resguardan cierto poder frente a cierta parte de la población. Lo saben, lo hacen y para resguardar sus bienes pues lo seguirán haciendo.
Como se puede apreciar la violencia a sido parte y cuerpo en la forma de ejercer el poder sobre una población dada. Es parte importante de la perdurabilidad de este poder, el ejercer el miedo para desanimar cualquier intento de reivindicación de derechos y/o insurrección tanto intelectual como física. Esto no ocurre solo en las fábricas o empresas. Es algo así como una ley implícita en todo orden jerárquico y escala de poder. Desde los patronos y sus trabajadores hasta los ciudadanos y sus gobiernos, desde el estado frente a los pueblos indígenas, hasta los colegios y universidades frente a sus alumnos. Se a echo, por decirlo menos, una costumbre dar a conocer las formas de represión primero, ante cualquier indicio de descontento a modo de advertencia, en vez de buscar otros caminos mas igualitarios para solucionar los problemas, pues por medio del miedo, no pocas veces, los descontentos son apaciguados y calmados antes de que lleguen a ser reacciones de proporciones. Este tipo de violencia (pasiva o activa, escrita o física) a supuesto el orden normal de las cosas dentro de los cánones de normalidad también impuestos por los medios de represión y las leyes constitucionales que, obviamente, fueron creadas por los mismos que dicen ser los defensores del pueblo y el país (defensores del pueblo, que por cierto, los defienden de ellos mismos... y de la única manera que el poder conoce para defenderse... el ataque). Es así como se puede decir que la violencia es algo cotidiano en las vidas de todo ser dominado, puesto que a estado a lo largo de su educación, en su trabajo y hasta en sus ratos libres y su libertad de expresión y reunión, una libertad por cierto en constante vigilancia y cortada sutilmente si es necesario para resguardar la seguridad y tranquilidad del diario vivir.Esto, ni por mucho, es una forma de dominación de los nuevos tiempos. Si bien hoy en día existen nuevas y más eficaces formas de represión de las que existían en antaño, se podría decir que en el pasado los métodos y maneras de llevar a cabo la represión eran por decirlo menos, radicales.A lo largo de la historia anarkista, al menos aquí en chile, hubieron un sin numero de situaciones tristemente celebres en las que muchos compañeros perdieron su vida en huelgas, boicots, sabotajes o en la mera jornada laboral al tratar de hacer valer los derechos que, como trabajadores y obreros, creían merecer. Es así como a modo de ejemplo se puede dar la “huelga del mono” en Valparaíso en 1913, en contra de la obligación a los trabajadores ferroviarios de fotografiarse, ya que con esto se perseguía reprimir a los activistas, en 1917 se declara huelga general de los portuarios, en 1919 comienzan una serie de movimientos huelguísticos por las ocho horas de trabajo, el mismo año en Puerto Natales durante la huelga de los trabajadores del frigorífico Bories, se abre fuego a los huelguistas ocasionando muertes ("la comuna de Puerto Natales"), en 1920 los IWW (Trabajadores Industriales del Mundo- Industrial Workers of the World ) llaman a una Huelga General en la Capital por la jornada de ocho horas y en contra de la carestía de la vida, en 1921 mueren 130 trabajadores de la oficina salitrera "San Gregorio" víctimas de la represión a la huelga, en 1925 se produce la matanza de obreros huelguistas en La Coruña, al sur de Iquique. En fin, en un lapso corto de tiempo se podrían dar mil u un ejemplos de uso de la violencia por parte del estado y el capital pro defensa de sus bienes y convicciones, asi mismo esta la tristemente celebre masacre de la escuela de Santa Maria en la cual mueren a manos de las fuerzas de represión mas de 3600 obreros. Entonces ¿como tratar en si el tema de la violencia, su legitimación frente a la auto defensa y los resultados de esta en torno a varios temas?. La verdad que la violencia es un derecho que se a auto imputado todo organismo gubernamental. Ya sea desde la violencia psicológica o física hasta la laboral y estudiantil. Como anarkistas pensamos que hay que probar todos los caminos necesarios antes de sentirse derrotado en algún tema. Al ir probando todos los caminos posibles, se puede de esta forma ver cual es el mas indicado para tal o cual objetivo y de esta forma saber cual a de ser la mejor estrategia. En ningún caso y bajo ninguna circunstancia se descarta el uso de la violencia, a modo de auto defensa contra la misma violencia gubernamental, en un momento dado contra cualquier tipo de poder que atente contra nuestros caminos y trabajos, pero no delegamos en este tipo de armas la única forma de autodefensa y construcción, dejando, tal como se dijo, la opción abierta a cualquier tipo de camino (consecuente) para conseguir tal objetivo. El estado siempre a pensado que la mejor forma de combatir los problemas de la sociedad es el uso de la represión contra dichos temas, cuando muchas veces es la misma represión y el mismo estado es el/la causante de dichos temas, además de que el estado sabe que tiene que justificar su existencia y el de las fuerzas de represión. La delincuencia solo podrá eliminarse con educación y, a la par, con la construcción de una sociedad capaz de asimilar y homogeneizar al delincuente y al ciudadano común en torno a ella, previa educación en torno al tema dirigida y enfocada a las dos partes. Esta sociedad solo se puede lograr por medio del apoyo mutuo y la autogestión, prescindiendo así de una parte dominante y por ende efectivos de seguridad que resguardan dicha parte dominante. El mejor camino hacia este tipo de sociedad es la anarkia política, pero aun desconocemos los mejores instrumentos para llegar a ella. Sabemos que la violencia no la empezamos nosotros, y que de tratar de luchar con las mismas armas sería ridículo pues en ningún caso seria una lucha de igual a igual, es por esto que abogamos a las distintas formas de hacer conciencia y a las distintas formas de lucha... desde la violencia física hasta la escrita, ya que el poder, en todas sus formas, se a acostumbrado a mantenernos a raya por medio de estas tácticas y estrategias semi políticas. La única forma de quebrantar este tipo de costumbres es cambiando el patrón de actividades y la forma de demostrar nuestro descontento, logrando así descolocar a las fuerzas de represión y sus lideres y logrando de esta forma cierto posicionamiento en torno a los distintos temas que hoy en día y en el futuro serán coyunturas tasitas para el grueso de la población dominada.
Podemos citar a Günther Anders, conocido comúnmente como "el filósofo de la barbarie" cuando hace reseña de su vida en torno a la constante denuncia de los problemas sociales, ecológicos y las constantes “pasadas a llevar” que comete el poder cuando desea conseguir algo: “¿Violencia, sí o no? (Una discusión necesaria) se titula un pequeño compendio del filosofo alemán Günther Anders que ha convocado a una polémica filosófico-cultural inesperada en una intelectualidad centro-europea resignada que recuerda el 68 como algo que no podrá volver, que no quiere mirar hacia atrás a la violencia desesperada de los años 70 de la Baader-Meinhof, que se ha cansado de hacer toda clase de acciones pacifistas contra el Estado Atómico y contra la sociedad antiecológica del consumo y el despilfarro. ¿Y por qué esa polémica ahora? Porque Günther Anders, el pensador pacifista por excelencia, el moralista, ha escrito a los 85 años, con sus dedos que apenas puede mover por la artritis: "La única salida es la violencia". En los años sesenta y setenta Günther Anders junto con Heinrich Böll, el obispo Scharf, el teólogo Gollwitzer, el filósofo Ernst Bloch y otros encabezaron el gran movimiento pacifista alemán contra el estacionamiento de los cohetes atómicos norteamericanos en territorio germano. Ellos estuvieron también en las grandes acciones pacíficas contra las centrales atómicas. Veinte años de labor no sólo teórica sino acompañando esa teoría con la acción pacífica. En 1983 Günther Anders recibió el premio Theodor Adorno, el más alto galardón de la filosofía alemana. Fue en Francfort, en la iglesia de San Pablo, símbolo de la Revolución de 1848. Le tocó en suerte al burgomaestre de esa ciudad, un demócrata cristiano, Walter Wallmann, precisamente enemigo a muerte de las ideas del filósofo, entregarle ese premio. El político dijo: "Honramos aquí al filosofo Günther Anders porque él nos contradice, nos advierte constantemente, nos sacude". Anders le respondió: "Soy sólo un conservador ontológico, en principio, que trata de que el mundo se conserve para poder modificarlo". Hoy, a los 85 años escribe un nuevo libro, sobre el tema de siempre: el monopolio del poder (violencia), la no-violencia (no-poder) y las formas de combatir la violencia (poder).Su libro lleva el título exacto, igual que su estilo despojado de todo ritual o adorno: Estado de sitio o legítima defensa. En ese título está todo el gran debate: poder del Estado contra el derecho natural del individuo a defenderse. Violencia del Estado contra violencia individual. "Estado de emergencia en defensa de las instituciones" y frente a eso: "derecho del individuo a revelarse". Democracia de mayorías y democracia de base.Ante una pregunta, Anders solicita ser sólo "un filósofo de la barbarie". La barbarie del mundo actual: Auschwitz, Hiroshima, Chernobyl. Su frase: Hiroshima está en todos lados", de los años cincuenta se ha convertido en "Chernobyl está en todos lados". ¿Cómo impedir la muerte del planeta? Para él -que ensayó todas las armas de la resistencia no violenta- queda una sola arma: la violencia. Anders reniega de su maestro Ernst Bloch y de su Principito Esperanza. No queda tiempo para la esperanza. Esperanza es un pretexto para la no acción, es una forma de cobardía.Es incomprensible -para él- la incomprensión de los políticos. "La incomprensión misma de los hombres inteligentes y esclarecidos. El mundo no está amenazado por seres que quieren matar sino por aquellos que a pesar de conocer los riesgos sólo piensan técnica, económica y comercialmente. Ante eso, todas las legislaciones del mundo -hasta el derecho canónico- no sólo permiten el empleo de la violencia en defensa propia sino que hasta lo recomiendan. Hemos visto que con entregar rosas y nomeolvides a las policías -que no podían recibirlas porque tenían el garrote en la mano- ni con listas de firmas ni solicitadas, ni con interminables marchas, ni con canciones, ni con teatros, no alcanzamos nada. No sólo es anodino sino hasta estúpido, por ejemplo, hacer huelgas de hambre para lograr la paz atómica. Con las huelgas de hambre se logra precisamente sólo eso: tener hambre. A Reagan y a su "lobby" atómico no le interesa si nosotros comemos un sándwich de jamón más o menos. No son acciones serias, sólo son "happenings". No son acciones, son apariencias. Una cosa es aparentar y otra es ser. Los que hicimos esas acciones creímos haber traspasado la frontera de la mera teoría, pero éramos sólo actores, en el sentido teatral. Hacíamos teatro por miedo a actuar verdaderamente. Teatro y no-violencia son parientes muy cercanos".” (Osvaldo Bayer, Berlín, agosto 1987. Transcrito por Tota para La Haine del libro "Rebeldía y Esperanza".). Con este texto no se desea de ninguna forma delegar en la violencia la única salida a los problemas y situaciones de conflicto entre las políticas dominantes y las dominadas. Solo se trata de dar a entender que el estado a echo las leyes y las directrices de esta sociedad para que cuando se trate de cambiar algo por estos medios, este ( el poder ) tenga siempre la ultima palabra, y si bien, después de mucho tiempo de burocracia se pueda lograr cierto tipo de frutos, pues para cuando esto ocurre, el problema ya es menor en comparación a una serie de problemas que, mientras se mantenían los ojos en el primero, nacieron de la nada para atacarnos desde otros flancos. Es y será siempre un círculo vicioso el tratar de solucionar los problemas que el poder produce, por medio de los caminos y soluciones que el poder nos proporciona. Es por esto ultimo que urge la necesidad de crear nuevas estrategias de lucha para afrontar de forma consistente y decidida los embates que el poder nos propiciará cada vez que vea un indicio de descontento... cada vez que un sector social empalme sus banderas en las calles y sus consignas anti-castrenses, el poder esgrimirá sus armas, y si este sector social demuestra su descontento por medio de los canales y vías que el mismo poder les proporciona, entonces estas banderas y consignas están de por si condenadas al largo e inútil camino burocrático de solución de problemas y por ende, condenada de por si, al rotundo fracaso de sus objetivos.
La violencia del sistema provoca nuestra violencia, hay que hacerles ver que los problemas de nosotros son también sus problemas, pues cada vez que el estado y el poder trate de pasar por nuestras cabezas, ahí estaremos esperando con los brazos extendidos la oportunidad de tomarle por los pies y hacer que este caiga de bruces al cemento. Existen miles de formas de responder frente a los constantes ataques del poder. Pero no se saca absolutamente nada con saberlas si no se hace nada al respecto. La única manera de enfrentar estos problemas es por medio de la acción, y la única manera de actuar es dejándose de seguir los caminos que el poder nos entrega para luchar.
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Manuel cabalga de nuevo Como un rayo persistente Manuel cabalga de frente Con los brillos del renuevo Manuel busca su relevo Y la Patria reinaugura Manuel Rodríguez perdura En su combate inicial Suma y sigue en el total De la nación dulce y dura Manuel cabalga en el cielo Por el espacio infinito Manuel es ancho distrito Horizonte en pleno vuelo Manuel es todo el revuelo La rebeldía constante El futuro con el antes El antes con el después Manuel cabalga otra vez Decidido y arrogante.